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CIENCIAS SOCIALES

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Este documento es un resumen del documento Técnico del ICFES sobre la nueva prueba de Ciencias Sociales 2007. Se recomienda realizar una lectura rápida de éste antes de ir al repaso de Ciencias Sociales.

Tradicionalmente las ciencias sociales incluían historia y geografía. Con una peculiaridad: eran pruebas independientes, cada una centrada en conocimientos disciplinares. En el año 2000 se inició formalmente en las pruebas de Estado el enfoque de evaluación de competencias. El nuevo enfoque de la prueba de Estado estaba fundamentado en la necesidad de acompasarla con las características de los contextos socioeconómicos y disciplinares del fin de siglo.

No ha pasado mucho tiempo desde ese momento y la profundización de las nuevas realidades constatadas en el documento del ICFES que explicaba el nuevo enfoque es innegable; en dicho documento se señalaba que “ los cambios que caracterizan a la cultura actual… han generado nuevas formas de concebir el conocimiento, el hombre y la sociedad… Los avances permanentes en las disciplinas del conocimiento, propios de la dinámica actual en la producción del saber, el flujo constante de información que convierte a la cultura en red de significaciones y las exigencias emanadas del nuevo contexto educativo nacional, Ley General de Educación de 1994, Indicadores de Logros

Curriculares (Resolución 2343 de 1996) y los Lineamientos Curriculares para las Áreas Básicas (1998), constituyen el contexto cultural en el que surge la propuesta de una evaluación de competencias ”.

 

La prueba se compone de 30 preguntas, en razón a que el campo de las Ciencias Sociales es un área de áreas , que recoge varias disciplinas importantes. En esta estructura se están fusionando áreas de muy larga tradición disciplinar y pedagógica en el mundo y en Colombia como Historia y Geografía, pero además se incorporan nuevas disciplinas como Sociología, Antropología, Ciencia Política y Economía, entre otras.

La prueba de ciencias sociales no es una unión de dos pruebas: historia y geografía. Se trata de una prueba en ciencias sociales que valora las competencias (y en ellas son necesarias habilidades y conocimientos teóricos, prácticos, metodológicos y axiológicos) en un área que ofrece posibilidades para la comprensión, confrontación y construcción de significados del mundo social.

 

Los contextos de las ciencias sociales contemporáneas

Una representación sistemática del conjunto de las ciencias sociales

En el siguiente cuadro se presenta una idea panorámica del conjunto de las ciencias sociales, indicando a la vez posibles relaciones con otros saberes.

 

En este cuadro se distinguen dos extremos: en la parte de abajo, la naturaleza como sustrato de toda acción social, algo que responde al gran lugar que ocupa hoy el paradigma ecológico en la construcción de todo saber.

En la parte de arriba, el mundo que la metafísica y las religiones han presupuesto, pero del cual no se puede ni afirmar ni negar nada en sentido positivo porque está más allá de toda ciencia.

Entre ellos transcurre la acción social como el juego de actores, en condiciones dadas, con sistemas organizados de acción y con significados culturales de la acción.

Al examinar de modo más específico los distintos componentes de la acción social, se tiene:

Primero : los actores, agregados como población en el numeral uno, desagregados como sujetos en el numeral dos.

Segundo : las condiciones de la acción, que son espaciales y temporales: los dominios clásicos de la geografía y de la historia, en los numerales tercero y cuarto.

Tercero: los sistemas de la acción e integrados por el poder económico (ámbito quinto), el poder político (ámbito seis), la sociedad como tal (estratificación organizada por la socialización en instituciones, ámbito séptimo) y la familia y comunidad como formas microsociales (ámbito octavo).

Cuarto: los significados de la acción, que son culturales y obran como una especie de libreto de la puesta en escena social.

 

Atendiendo a las nociones sistémicas de las ciencias sociales, las flechas de doble vía indican que hay casualidad de doble vía: la flecha que viene de arriba hacia abajo indica que la acción está “formada” o ¨pre-formada” culturalmente (esta es la herencia del idealismo del siglo XIX), mientras que la que va de abajo hacia arriba sugiere que la acción social está “informada” o condicionada de la naturaleza a la cultura (esta es la herencia del positivismo del siglo XIX).

La segunda columna indica los saberes sociales concentrados en cada tema y la tercera, sin ser exhaustiva, los saberes no sociales articulados a los temas sociales.

 

Sentido y evolución de las ciencias sociales en el mundo

Las ciencias sociales proporcionan horizontes de sentido a nuestra acción en un mundo que es hoy local y global. La especie humana se distingue por la conciencia de historicidad relacionada con la certidumbre de la muerte. Compartiendo muchos rasgos comunes con la célula primitiva, con los/as mamíferos/as y con los/as primates, el homo/femina sapiens demens se diferencia por la cultura, que es ante todo lenguaje y sirve para habitar el mundo con memoria, sentido de presente y de perspectiva, a veces en paz, otras en perjuicio de la naturaleza y de los otros/as. Dicha cultura se organiza a través

de sistemas e instituciones de acción social, en condiciones determinadas por espacio y tiempo.

La cultura de ese h umus erectus que somos es depositaria de la tradición y más

compleja que el genoma , del cual se dice que su alfabeto tiene 3.4 mil millones de

letras . Más frágiles que otros organismos y más dependientes nuestro devenir depende no sólo de la información genética sino de la información cultural, incorporada en la memoria, en la escritura o en el computador para renovar la vida humana de generación en generación por la formación y por la experiencia.

Toda sociedad se piensa con un saber social más o menos elaborado para organizar las interacciones pautadas entre los sujetos que componen una población en tiempos y espacios dados. Las comunidades indígenas resumían en los mitos el saber sobre el cosmos legado por sus antepasados. Los mitos se escenificaban en los ritos mediante un sistema mnemotécnico de correspondencias inscrito en el cuerpo por la música, la danza y la poesía, en un juego de armonías con la naturaleza, la casa y el cosmos, pensado como un orden cíclico . Por su parte el saber social moderno del cual somos herederos se remonta al ascenso del patriarcalismo y en especial a los griegos, quienes inventaron una forma de interrogar a la naturaleza y a la sociedad en la conversación ciudadana y en el diálogo académico. Luego el cristianismo forjó en los monasterios un modo de guardar y transmitir la cultura, difundida después por las universidades en las primeras ciudades en el albor de los estados y las naciones modernas.

 

El renacimiento y la modernidad significaron la aparición de las ciencias sociales, las cuales adquirieron su estatuto de ciencias cuando el orden social dejó de pensarse como algo preestablecido por una providencia o cuando, destronada la realeza, la sociedad dudó de sus principios y distintas fuerzas propusieron diferentes formas de construir un nuevo orden social. Dentro de la matriz de la teología y de la metafísica surgieron la filosofía y la pedagogía modernas, esenciales cuando las sociedades asumieron que la construcción o el mantenimiento de un orden dependían de la formación de los sujetos y no sólo de la herencia. Las primeras utopías modernas, la de Moro y la de Bacon, soñaron sociedades regidas por la educación o por la ciencia.

 

Tras la filosofía y la pedagogía aparecieron la historia y la geografía como disciplinas indispensables en la construcción de los estados nacionales, ya presentes desde la constitución de los primeros imperios y ahora estimuladas por las nuevas conquistas y la expansión mundial. La estadística, la demografía y la economía maduraron en el siglo XVIII cuando los estados enfrentaron dilemas de producción y distribución de la riqueza. En el siglo XIX emergieron la antropología, la sociología, la psicología, la lingüística y el estudio crítico de la literatura. En el siglo XX irrumpieron la ciencia política, la semiología, la profesión del trabajo social y otros saberes y técnicas relacionados con la compleja división del trabajo y con derechos sociales y civiles llamados de tercera y cuarta generación: en el siglo XVII habían aparecido los civiles, en los dos siguientes los políticos, entre el XIX y el XX los sociales y desde hace algunas decenas los culturales.

 

Las ciencias sociales definieron su perfil con una ambivalencia frente a las ciencias naturales encarnadas en las figuras de Newton, Lavoisier y Linneo, Darwin y Carnot. Las corrientes positivistas consideraron al hombre como una prolongación de la naturaleza, sujeto a leyes y a cálculos matemáticos. Los idealistas insistieron en la historicidad del ser humano, en su capacidad simbólica y en método hermenéutico para comprender los símbolos y significados. A ellas se sumó la teoría marxista como tercera opción relacionada con la comprensión de las luchas sociales y la transformación de la sociedad.

 

Si en el siglo XIX hubo una oposición nítida entre las tres directrices, en el siglo XX las mejores teorías han sido aquellas capaces de integrar lo natural y lo simbólico, lo técnico o lo económico con lo expresivo y ético, la teoría pura y la praxis técnica o instrumental.

Después de 1950 aparecieron teorías integradas de las ciencias sociales caracterizadas por una ductilidad epistemológica y transdisciplinaria. Ello ha ocurrido en ámbitos como los estudios culturales, la comunicación, la riqueza y la pobreza, el género, la ecología, el análisis del lenguaje y de la literatura, saberes que integran distintas disciplinas, manejan altísimos niveles de formación e información, combinan lo cuantitativo y lo cualitativo, lo estructural y lo histórico y despliegan refinadas teorías, métodos y técnicas.

Aunque el saber de las ciencias sociales siempre será histórico y en estado de creación y de crítica, en las próximas décadas pueden esperarse avances tan notables como los que ocurren en el desciframiento del genoma o en la física, necesarios para equilibrar el saber hacer tecnológico con un saber social inspirado en el principio ético de defensa de la vida. Con toda razón, el pensamiento filosófico contemporáneo es escéptico frente a nociones antes indisputables como el progreso: muchas experiencias han mostrado lo impredecible y caótico de las sociedades. Teorías absolutas animadas de buenas intenciones han llevado a las sociedades a catástrofes. Mientras seamos seres históricos, el conocimiento, aunque precioso, jamás será absoluto. Menos el social, tan necesitado de controversias razonadas, porque mediante ellas la ciencia avanza hacia

unas relativas certidumbres, tanto más tratándose de las propias del saber humano de cada ser- siempre asombroso - y, mucho más en su entramado social siempre en riesgo, complejo y tantas veces laberíntico.

 

Las ciencias sociales en Colombia

En Colombia, los saberes y las técnicas modernas se remontan al nacimiento de

nuestro estado, aunque en el trasfondo se incorporan visiones y técnicas milenarias de las comunidades indígenas y afrodescendientes. Nuestro principio como república fue pedagógico y científico antes que económico o político. Y no porque estas razones no importaran, como se vio en el movimiento de los comuneros, sino porque pudieron enunciarse como ideología libertaria a partir de la ilustración de los criollos, uno de cuyos semilleros fue la Expedición Botánica , matriz de todos los saberes colombianos republicanos. De ella nació la vocación por un saber científico y técnico, en el cual los emancipadores cifraban la mayor esperanza, pues sabían que en las condiciones del mundo moderno la mejor manera de fundar la soberanía política era por medio de la mayoría de edad lograda por la educación.

 

Nuestra experiencia histórica como estado independiente ha estado marcada por el efecto de las tres revoluciones tecnológicas y científicas que han sacudido al mundo de raíz, relacionadas todas ellas con saltos en la producción de energía: la revolución industrial cifrada en la máquina de vapor, la eléctrica condensada en el dínamo, y la científico técnica representada en el computador y en la revolución digital. Ante tales transformaciones nuestra estructura productiva y social ha sufrido y seguirá sufriendo mutaciones bruscas.

 

En toda nuestra vida republicana el el país acumuló un saber social sobre sí mismo, relacionado con la construcción de un sentido cultural de patria y con los cambios ideológicos y políticos articulados en la organización del estado, tareas en las cuales los ideólogos, provenientes del derecho, la ingeniería o la medicina adaptaron los paradigmas de las ciencias sociales de Europa, para construir una democracia, muchas veces frágil y carente, pero con una tradición que no puede desdeñarse.

 

Con todo, en Colombia las disciplinas de las ciencias sociales no tienen más de medio siglo de existencia como profesión y como actividad académica continua. Las más antiguas son la economía y la psicología, surgidas a fines de los años cuarentas, a las que siguieron la antropología, la sociología, la lingüística y el trabajo social en la década siguiente. Las más tardías en constituirse como saber universitario fueron la historia y la geografía - bien entrados los años ochenta - , pese a que las necesidades de la educación hicieran de estos saberes unas licenciaturas con enorme expansión desde los cincuenta, pero no fueron amparadas por la investigación, ni siquiera por la propia de la historiografía

tradicional, la cual corría a cargo de aficionados, en el caso de la historia provenientes la mayoría del derecho, la milicia y la literatura agrupados en la Academia de Historia y en el caso de la geografía ingenieros con centro en el Instituto Geográfico Agustín Codazzi.

Con la aparición de la Nueva Historia , cuyos embriones se remontan a la obra de Nieto Arteta en los años cuarenta, de Luis Ospina Vásquez en los cincuenta y de Jaime Jaramillo Uribe en los sesenta, la nueva investigación provino de otros profesionales: filósofos, sociólogos o economistas, pero, al igual que sucedió con la geografía moderna (de la cual Ernesto Guhl fuera pionero al ir más allá de la tradición de Codazzi y de Vergara) su enseñanza tardó mucho tiempo en organizarse como carrera universitaria con estatuto científico, lo cual restó fuerza a su proyección en la educación básica primaria y secundaria, por faltar allí solidez en la formación de maestros, la cual deriva de una investigación crítica informada de las corrientes mundiales de pensamiento histórico o geográfico. Si traspasar un saber científico a uno pedagógico es un arte complejo, hacerlo sin amparo de investigación es aún más arduo.

 

En el fondo, estas dificultades reflejan la pluralidad y la complejidad misma de las ciencias sociales y, sobretodo su carácter polémico, tanto más en un país con muchas fracturas ideológicas y con graves deficiencias de productividad, equidad, racionalidad política e integración cultural.

Desde los años ochenta y más en particular desde los noventa han aparecido con fuerza estudios sociales transversales de género, pobreza, violencia, ecología, movimientos sociales y otros que han impulsado las disciplinas y la creación de campos interdisciplinarios y transdisciplinarios nuevos.


Legislación y currículo en ciencias sociales

Las Ciencias Sociales en Colombia está condicionada por la normatividad curricular y el Examen de Estado . La normatividad, por su carácter obligatorio, impone una serie de condiciones y traza las directrices sobre las cuales debe orientarse el aprendizaje. El examen de Estado, con su carácter selectivo, por una parte, pero también como componente del sistema de evaluación de la educación, tiene el poder de orientar de alguna manera el “currículo”, al definir contenidos y criterios de evaluación sin los cuales no se podría aspirar a obtener

desempeños adecuados en el contexto ciudadano contemporáneo.

 

Los Lineamientos y los Estándares curriculares señalan una visión interdisciplinar

y abierta de las Ciencias Sociales, que no se había visto de la misma manera reflejada en la Prueba de Estado. Por esa razón “ la prueba de Historia en el Examen de Estado, se transformó –a partir del año 2000-

de ser un examen que indagaba fundamentalmente por el conocimiento de información acerca del pasado, en la cual el componente memorístico y erudito era muy importante,por el de la hermenéutica, donde la interpretación, la comprensión, la argumentación yla proposición, se establecen sobre el desarrollo que han tenido las ciencias sociales en los últimos años ”. Sin embargo, dicha transformación se hizo manteniendo los tradicionales campos disciplinares: Historia y Geografía.

Se ha establecido un nuevo horizonte a la evaluación en Ciencias Sociales, exigiendo repensar su estructura, su caracterización como área o como campo de estudio, con un examen que refleje ese carácter abierto, flexible, dinámico y sistemático de los estudios sociales, hacia la construcción de una prueba externa en Ciencias Sociales con un carácter continuo

La prueba de ciencias sociales en su estructura interna incorpora desde el 2000

componentes de la ciencia política, la economía, la sociología y la antropología, aunque bajo el paraguas disciplinar de la historia y la geografía.

 

Lineamientos curriculares

Con los Lineamientos Curriculares de 2002 se subsanó un vacío en el área, la cual

se hallaba saturada de multiplicidad de cátedras: cátedra afrocolombiana, educación para la democracia, ética y valores, sexualidad, cátedra Bogotá, etc. De acuerdo con este documento, en la formación que ofrecen las Ciencias Sociales escolares se hace necesario adelantar modificaciones en cuatro aspectos:

1. Introducir miradas holísticas, lo cual exige acabar con la fragmentación de conceptos, discursos, teorías, que impiden la comprensión de la realidad, ya que es claro que los procesos histórico-sociales no se presentan como puramente históricos, o geográficos, o demográficos, etc, sino que son susceptibles de analizar desde distintas disciplinas y enfoques.

2. Ampliar el énfasis que tradicionalmente se ha hecho en el Estado como agente

modernizador, porque hoy no es el único escenario donde los conocimientos que

se producen en las distintas disciplinas sociales, tienen posibilidades de desarrollo

y aplicabilidad. Lo anterior se sustenta en dos argumentos: por una parte, se afirma que los Estados han perdido su carácter de agentes de la modernización y de bienestar económico; por otro lado se afirma que “ las transformaciones del mundo han alimentado un profundo escepticismo sobre si las reformas al estado provocan mejoras reales; el estado como unidad de análisis se ha resquebrajado (…) pensar globalmente, actuar localmente” es un lema que deliberadamente excluye al estado y representa una perdida de fe en el estado como mecanismo de reforma” .

3. Reconocer los saberes de las culturas no occidentales, en el sentido de promover una ciencia que reconozca lo multicultural y lo intercultural incorporando otras visiones del mundo.

4. Incorporar el futuro como objeto de las Ciencias Sociales, en el sentido propuesto por Wallerstein, quien señala que “ las utopías forman parte del objeto de estudio de las Ciencias Sociales... Si bien no hay certeza sobre el futuro ni puede haberla, sin embargo, las imágenes del futuro influyen en el modo en que los seres humanos actúan en el presente”.

Como exigencias para las Ciencias Sociales escolares, el documento de Lineamientos plantea avanzar en la integración interdisciplinar en Ciencias Sociales incorporando nuevas disciplinas: antropología, sociología, Ciencia política, y economía, entre otras.

 

Otro elemento que se impone como reflexión al interior del área y de los grupos de

docentes, es la necesidad de buscar alternativas globales que, sin desconocer las

diferencias entre las ciencias de la naturaleza, las de la sociedad y las humanidades, permitan ofrecer modelos más amplios de comprensión de los fenómenos sociales (pensar globalmente, actuar localmente).

En este marco, los lineamientos entienden que las Ciencias sociales en la escuela

deben:

• Ayudar a comprender la realidad nacional (pasado-presente) para transformar la

sociedad.

• Formar hombres y mujeres que participen activamente en su sociedad, con una

conciencia crítica, solidaria y respetuosa de la diferencia.

• Propiciar que las personas conozcan los derechos que tienen y respeten sus

deberes.

• Propender para que las y los ciudadanos se construyan como sujetos en y para la vida.

• Ayudar a que los colombianos respondan a las exigencias que plantean la

educación, el conocimiento, la ciencia, la tecnología y el mundo laboral.

El enfoque interdisciplinario de los Lineamientos es trabajado a partir de los llamados Núcleos Problémicos , los cuales se conciben como ejes conductores del currículo, como un entramado coherente y lógico de relaciones y de procesos históricos y sociales , con el fin de que, a medida que los estudiantes vayan avanzando en su formación, puedan ir definiendo aspectos particulares de interés, que les permitan asumir los nuevos contenidos como insumos para sus propias reflexiones. Los núcleos problémicos o ejes problematizadores son susceptibles de analizar desde diferentes disciplinas y enfoques teóricos, deben ser complejos, amplios y pertinentes para el contexto local, y al mismo tiempo deben remitir a cuestiones o procesos universales.

Estos núcleos problémicos deben partir de considerar en forma integral los saberes, esto es, no solo examinar diferentes aspectos (sociales, políticos, económicos, culturales), sino hacerlo evidenciando las diversas posiciones e intereses en juego, permitiendo examinar las relaciones complejas que se establecen y haciendo que los estudiantes interpreten, argumenten, comparen, propongan y elaboren su propio discurso, bajo criterios de cierta rigurosidad, provisionalidad, constatación o sustentación, lógica y verosimilitud.

Los núcleos problémicos son, por definición, relaciones histórica y socialmente

determinadas; por ello deben tener como protagonistas a los pueblos y no a los

individuos de manera aislada (aunque consideren la dimensión de los sujetos), deben ofrecer diferentes alternativas explicativas de carácter crítico; con horizontes amplios que superen fronteras culturales e inciten la búsqueda de nuevas relaciones; que planteen problemas e incentiven la exploración de alternativas; que valoren las diferencias y puedan incorporar la mirada de los otros en la búsqueda de salidas a nuestros propios dilemas;que superen viejos conflictos, pero que no eludan las realidades y contradicciones

de nuestras sociedades; que sean capaces de relacionar dinámicamente el entorno inmediato con situaciones nacionales e internacionales; que tengan en cuenta los fenómenos de globalización, los avances de la tecnología y las ciencias, las nuevas teorías del conocimiento, los descubrimientos, las nuevas corrientes pedagógicas, historiográficas y sociológicas, los medios modernos de información y socialización, pero que a la vez fortalezcan nuestra identidad nacional y regional .

 

La denominación de Núcleos Problémicos , hace referencia a la forma conceptual como se han de formular los cursos de ciencias sociales en la escuela, de tal manera que los contenidos y áreas de trabajo sean determinados por docentes y estudiantes, de acuerdo a sus intereses, al perfil y a las necesidades de las jóvenes en la vida pos-escolar, a las necesidades, retos y contradicciones de la comunidad educativa y en clara consonancia con el entorno nacional y mundial. Los Lineamientos ofrecen un ejemplo al respecto, de las múltiples posibilidades que se pueden explorar en cada institución y localidad.

Para trabajar los núcleos problémicos se requiere convertir los procesos históricos en problemas con alto grado de significación para los estudiantes. Esto se puede hacer a partir de examinar diferentes procesos históricos desde diversos enfoques, permitiendo que interactúen con diversas versiones frente a un mismo proceso, acercándolo a diversas fuentes de información (documentos, discursos, crónicas, prensa, cine, etc.) de una forma muy ágil y flexible, privilegiando la lectura analítica y comprensiva de textos que le permitan construir su propia reflexión frente a procesos particulares. Un trabajo de este tipo contribuiría a que los estudiantes piensen “ en términos de provisionalidad,

de interpretación, de interacción entre lo objetivo y lo subjetivo, de construcción de

conocimiento... ”.

 

La nueva estructura de prueba en ciencias sociales

La siguiente es la nueva Estructura de Prueba en Ciencias Sociales, en la cual se plasma un enfoque interdisciplinar, al tenor de los desarrollos contemporáneos de las disciplinas y de los documentos curriculares del MEN. En ella se establecen las competencias a evaluar (Interpretativa, Argumentativa y Propositiva), en tres niveles : básico, medio y alto; así como los componentes de la prueba: El tiempo y las culturas; el Espacio, Territorio, Ambiente y Población; y el Poder, la Economía y la Organización social, cada uno de los

cuales se dispone con tres “ subcomponentes ”: Teoría y Conceptos, Procedimientos y Técnicas y Crítico Reflexivo.

 

Las competencias en ciencias sociales

Competencias interpretativas

En general, las competencias interpretativas apuntan a la pregunta por el QUÉ, al

DONDE Y al CÓMO se manifiestan los fenómenos a estudiar. Encierra el problema de la descripción y la definición y supone el manejo de los conceptos para dar cuenta de los elementos básicos. Con una analogía, alude al alfabeto de un ámbito del saber. Se refiere a la teoría en su uso descriptivo.

De acuerdo a nuestro mapa de la acción social, la descripción realiza la organización primera de la información en torno a los actores, las condiciones de la acción, los sistemas de acción y los significados de la acción social.

Así en cuanto a los actores: la situación de la población en las relaciones entre mortalidad, natalidad, estructura de edad, migraciones y la condición de los sujetos como prototipos de la acción.

En cuanto a las condiciones: en espacio: las escalas y los conceptos básicos de territorio.

En el tiempo la ubicación de las épocas.

En relación a los sistemas de acción: En economía, la oferta y demanda y los factores de producción. En poder político, diferencias básicas entre formas de organizarlo en un territorio. En sociedad, conceptos de posiciones y papeles sociales organizados en estratificación y en instituciones sociales. En familias y comunidades, las estructuras básicas de parentesco, sus variaciones y las formas de ser comunitario.

En cuanto a los significados de la acción, los conceptos claves de la cultura cientifica; la estética- expresiva; la integrativa (ética, derecho, códigos de costumbres); trascendente (filosofía, sabiduría y religión).

Se podrían especificar, según los distintos ámbitos de las ciencias sociales, una serie de competencias específicas para lograr esa descripción. Por ejemplo para la región del Putumayo; en geografía la competencia cartográfica: cómo se articula Mocoa con la zona Andina, con el Amazonas, con el Ecuador; en historia, la competencia para circunscribir acontecimientos en coyunturas, en duraciones y en épocas: para el caso, incidencia del caucho o del petróleo o de la coca, en la determinación de los procesos sociales del Putumayo; en el apartado de tipos sociales la competencia para describir actores y diferenciar en ellos protagonistas y tipos sociales claves: indígenas, colonos, desplazados; en demografía, la competencia se refiere a comprender de qué conjunto de población hablamos en un determinado marco, por ejemplo, urbana, rural, migrantes (todos estos ejemplos corresponden al componente El espacio, el territorio, el ambiente y la población ; en economía, la descripción básica de las formas de producción y de distribución de riqueza (ganadería, caucho, coca, petróleo); en poder político, las formas de relación con el poder local, regional, nacional e incluso internacional (Plan Colombia); en sociología y antropología, la estratificación social; en familia y comunidad, los tipos de familia (todos estos ejemplos agrupados corresponden al componente El poder, la economía y las organizaciones sociales ; en cultura, las mentalidades, las expresiones, los ritos festivos (por ejemplo, el carnaval Kamtsá de la hospitalidad y del perdón), la ética, las religiosidades (corresponden al componente El tiempo y las culturas) .

Competencias argumentativas

Estas competencias, en general, se refieren a la pregunta relativa al POR QUÉ de los fenómenos en un ámbito del saber, así como a las causas de los procesos, los hechos sociales e históricos, es decir, a las relaciones de causalidad. En la medida en que se refieren a leyes o regularidades, implican la movilización del juicio: deducir de una ley un caso o inducir de un conjunto de observaciones una tendencia. Siguiendo la metáfora de la lingüistica, se trata en este caso no tanto del alfabeto y de la lexis, como de la sintaxis entendida como relaciones dinámicas en la oración. Como en el caso del diccionario, se trata de esa facultad que permite examinar la correspondencia de los conceptos en el encadenamiento de atributos. Se trata de la teoría en su función de explicación.

Las competencias argumentativas implican explicación: esto es dar razón de los

fenómenos en términos de teorías o radares conceptuales, por tanto a relaciones o bien de causa a efecto (causalidad lineal) o relaciones de correspondencia (relaciones de estructura o de sistema).

También implican juicio, sea como inducción (de un caso a una ley, tendencia o concepto general), sea como deducción (dada una tendencia, ley o concepto general) examinar su aplicación a un caso específico.

Todo ello, referido a la relación recíproca y dinámica de los distintos ámbitos señalados anteriormente y en términos de teorías consideradas en relaciones de interdependencia: por qué y cómo se organizan las relaciones entre actores sociales, condiciones de la acción, sistemas de acción y significados de la misma. Así, por ejemplo, relaciones entre espacio y sociedad, época y tendencias de poder, nexos entre poder político y económico, influencia de la cultura en la estratificación o en la distribución de poder político y económico.

Competencias propositivas

En general, las competencias propositivas se refieren al uso dinámico de la teoría en su función predictiva o heurística. Por tanto, significa la capacidad de imaginar estados futuros a partir de estados iniciales y de tendencias dadas o para hallar fenómenos nuevos y encuadrarlos en fenómenos y tendencias conocidas. Para seguir con la metáfora, se referiría al uso semántico del alfabeto y de la sintaxis y también a su uso pragmático, en el sentido de una creatividad máxima.

En términos de nuestro referente conceptual elaborado como mapa, las competencias propositivas se derivan del hecho de que la acción social, si bien contiene la posibilidad de lo aleatorio, es relativamente predecible porque está organizada en términos de tendencias deducibles de las informaciones sobre los actores sociales, las condiciones de la acción, los sistemas sociales y los significados de la acción.

En todo caso, conviene advertir de entrada que la predicción no es asunto de azar o de adivinac ión. Incluso en las ciencias sociales, donde la capacidad de predicción es menos rigurosa, entre otras razones, porque las predicciones se convierten en normas de acción. Como indica Geertz: “Verdad es que en el estilo clínico de la formulación teórica, la conceptualización se endereza a la tarea de generar interpretaciones de hechos que ya están a la mano, no a proyectar resultados de manipulaciones experimentales o a deducir estados futuros de un determinado sistema. Pero eso no significa que la teoría tenga que ajustarse solamente a realidades pasadas, también debe contemplar - intelectualmente– realidades futuras… en cada estudio no se crean de nuevo enteramente las ideas teóricas”.

Las compentencias propositivas corresponden al HACIA DONDE y al PARA QUÉ. Se trata del uso dinámico, creativo y heurístico o predictivo de una o varias teorías puesto en función del análisis de procesos de cambio. Esto supone pasar por la descripción densa y por la explicación razonada, para dar cuenta de tendencias, inferencias, consecuencias de los fenómenos sociales. También implica el uso práctico de la teoría para situarse en la responsabilidad de la acción social con sentido crítico y creativo y en consecuencia para deducir de ciertos estados de la sociedad otros posibles, no meramente con el deseo, sino con el uso razonado y crítico de conceptos y de teorías.

Para dar ejemplos, se trata de predecir qué puede significar el aumento de población o su envejecimiento en términos de transformación de las relaciones del campo y la ciudad; o de predeterminar qué significa la adopción de ciertas culturas en la tecnología para la conservación del medio ambiente; o qué puede significar una revolución en términos de la organización del poder político o de la estructura económica de una sociedad.

En el caso de la economía se puede prever las consecuencias de cierto tipo de actuaciones o de intervenciones, si se conoce el funcionamiento básico del mercado. Por decir algo, es posible determinar las consecuencias que para la industria nacional puede tener una baja generalizada de aranceles por parte de la autoridad económica.

En suma, la competencia propositiva hace referencia a las alternativas de solución o interpretación de situaciones, hechos o procesos sociales, así como al establecimiento de consecuencias con respecto a decisiones y acciones de los sujetos o las instituciones, e incluso a la imagen que se tiene del futuro y la incidencia de esta creencia en el actuar de los sujetos.

 

Los niveles y los componentes de la prueba

Los niveles de la prueba

Se han definido tres niveles de Competencia: Básico, medio y alto, debido a que las competencias no son algo que estrictamente se posee o no, sino que por definición son unas capacidades que están presentes en todos los seres humanos, por ello se trata de determinar el nivel de desarrollo de las mismas. Los niveles de Competencia en Ciencias Sociales se definen en función de la complejidad del conocimiento involucrado, complejidad que -a tono con lo indicado- implica la movilización de distintos saberes disciplinarios, interdisciplinarios y transdisciplinarios.

Los componentes de la prueba

Hasta el momento, hay que señalar que faltaba conciliar las cuatro vertientes que confluyen en una política para las ciencias sociales: la evaluación por competencias, los lineamientos de ciencias sociales, los estándares de las mismas y la evaluación tanto de las pruebas saber como de los exámenes de Estado. Esta integración se produce por primera vez de modo explícito, de modo que coincidan hasta donde sea posible los criterios del Ministerio y las demandas de la evaluación externa en el caso de los exámenes de Estado.

Aquí y allá se ha mencionado que estas cuatro vertientes corren por caminos separados.

En un examen más cercano, esto no es absolutamente válido. Lo que ha de reconocerse es que las ciencias sociales son un campo, como ocurre en todos los saberes, complejo, pero en su caso se añade una complejidad mayor, porque son saberes que versan sobre saberes, interpretaciones de segundo grado. Como se ha indicado, las relaciones de los contextos cognoscitivos y dentro de ellos los contextos disciplinares, interdisciplinares y transdisciplinares de las ciencias en general y de las ciencias sociales en particular no es un asunto fácil, lo mismo que su articulación con los contextos existenciales de los procesos de enseñanza y aprendizaje. No obstante, en esa dificultad existe una gran oportunidad para una enseñanza creativa de las ciencias sociales.

No es extraño por ello que en la consideración de las ciencias sociales se presenten distintas perspectivas. Así, por ejemplo, puede señalarse que los lineamientos enfatizaron una dimensión axiológica (ciencias sociales para la vida y la convivencia), que los estándares privilegiaron una dimensión metodológica (ciencias sociales para habilitar a los estudiantes en las operaciones y métodos de análisis social) y que anteriormente los exámenes de estado basados en la combinación de geografía e historia, más núcleos interdisciplinares, acentuaran una dimensión cognoscitiva (saber orientarse en espacio y tiempo). No obstante, a todos ellos son comunes tres dimensiones: un interés por el aprendizaje del conocimiento social (dimensión cognoscitiva), un enfoque integral

(historia y geografía en el caso de los exámenes de Estado con dimensiones múltiples y en algunos casos coincidentes y referidas recíprocamente), una propuesta de currículum en espiral, un énfasis en núcleos de problemas y, ante todo, una convergencia en la dimensión de las competencias.

De esta manera, en el examen de estado los referentes disciplinares, interdisciplinares y transdisciplinares se refieren a la relación de los sujetos y actores sociales con:

• El espacio, el territorio, el ambiente y la población: esto se refiere según el cuadro matriz de las ciencias sociales a las relaciones entre los actores sociales (población y sujetos, numerales uno y dos del cuadro) y las condiciones de la acción (espacio y tiempo, numerales tres y cuatro).

• El poder, la economía y las organizaciones sociales : estas preguntas vertebran las relaciones entre los actores sociales (población y sujetos, numerales uno y dos) y los sistemas de la acción (poder económico- numeral quinto- , poder político – numeral sexto- , sociedad – numeral séptimo - y familia y comunidad – numeral octavo).

• El tiempo y las culturas: estas preguntas organizan las relaciones entre los actores sociales (población y sujetos, numerales uno y dos) y las significaciones de la acción (dimensiones de la cultura: científicas, tecnológicas y técnicas – numeral noveno-; dimensiones estéticas y expresivas – numeral décimo-; dimensiones éticas o integrativas – numeral undécimo-; y dimensiones trascendentes, filosóficas, religiosas o sapienciales – numeral décimosegundo).

En el caso del examen de Estado estas distintas dimensiones se integran en tres

subcomponentes que recogen las dimensiones más importantes del saber en Ciencias Sociales; estos se plantean en términos de Manejo del conocimiento desde…

• La teoría y los conceptos: énfasis cognoscitivo, teórico y científico disciplinar,

interdisciplinar y transdisciplinar.

• Los procedimientos y las técnicas: énfasis pragmático/procedimental que se refiere al saber de los métodos, formas y estrategias de conocimiento, como uso de fuentes, planteamiento de problemas, modos de comprobación.

• La actitud crítica y reflexiva : énfasis axiológico o de valores, en el cual cabe indicar que se trata de tomar una posición no como mera actitud, sino de sustentarla en términos de la distinción weberiana entre Wertbeziehung, es decir, referencia a valor – inevitablemente vemos el mundo desde una creencia o perspectiva; werturteil, juicio de valor, que es reducir el mundo a nuestro deseo o, en otros términos, ver el mundo desde nuestros pre/juicios, algo que se debe evitar mediante la reflexión autocrítica y mediante la aceptación de hechos incómodos; y wertfreiheit, libertad de valor, que es aquel estado ideal al que se llega cuando uno depura sus propias creencias por la reflexión crítica y juzga los hechos desde distintas perspectivas racionales y esto obligado más por una ética de responsabilidad – atenerse a los hechos y tendencias - que por una ética de convicción – juzgar en función de sus deseos. Esto significa aceptar hechos incómodos, hechos que, como dice el dicho, nos sacan de casillas porque nos enfrentan a dar explicación de situaciones que son ajenas a nuestros gustos o a nuestras convicciones o creencias, los cuales deben ser analizados de modo crítico (teorías de la reflexividad, autoetnografía, psicoanálisis, auto observación).

 

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